C e r t i f i c a c i ó n   O r g á n i c a

d e   l a   L a n a

Por Joaquín B. Allolio

   
Prestando atención a nuevas demandas del mercado, la industria textil exportadora con apoyo de SENASA y del IRAM, ahora certifica los procesos

Argentina ha sido pionera en la certificación orgánica de los productos ovinos, buscando darle valor agregado a las exportaciones tanto de corderos como de lana sucia.

El punto de partida era la conciencia de que los
corderos y las lanas patagónicas son de por sí orgánicas, dado su escasa o total ausencia de residuos agroquímicos.

Sin embargo, tuvieron que pasar varios años para ver los frutos del esfuerzo.

Antecedentes
A partir de 1998, un grupo de ganaderos de Río Gallegos, con unos 55.000 lanares Corriedale, buscaron el asesoramiento de la empresa Argencert y certificaron sus campos para la producción orgánica de corderos y de lanas. Luego se agregó a esa clientela la Estancia Cóndor y otras del Grupo Benetton en Santa Cruz, agregando en ese momento unas 191.000 cabezas.

En 2000 el Grupo Alto Coyle, con 90.000 ovinos, requirió los servicios de la firma O.I.A. para encarar el mismo proceso de certificación que les permitiera acceder a mercados más exigentes, logrando un claro sobreprecio que justificara el esfuerzo y sus costos. Las estancias Bella Vista y Sofía de Sara Braun S.A. también hicieron lo propio.

Algo más tarde el Grupo Ganpat de Chubut encaró el proceso con ayuda de O.I.A., y en varias ocasiones lograron exportar sus lanas sucias Merino certificadas orgánicas.

También el Grupo GuenGuel produce lana Merino super fina y fibra de guanaco certificada orgánica, con las cuales fabrican sweaters y otras prendas que venden en su propia boutique de El Calafate.

El desencadenante había sido la manifiesta necesidad de reconversión de fines de los años 1980 y 1990, donde el “1 a 1” cambiario afectaba negativamente los ingresos.

La nueva situación del mercado mundial para lanas orgánicas
Ahora se observa un proceso de gradual certificación de lanas sobre todo en Australia. Allí la firma Elders promovió los primeros remates de lana certificada orgánica durante la pasada zafra 06-07, generando una demanda mundial de dichas lanas.

En los remates de mayor volumen de la presente zafra australiana, se obtuvieron sobreprecios entre 5 y hasta 15% respecto a lanas “convencionales” de la misma finura y características en los mismos días de venta.

Reconociendo la creciente importancia de este importante segmento del mercado, durante el último Congreso Lanero de la IWTO Federación Lanera Internacional en mayo pasado en Edimburgo, Escocia, se constituyó un Grupo de Trabajo de Lana Orgánica, presidido por Allan De Boos de Australia, y donde el Ing. Daniel Bidault, Gerente Industrial de la peinaduría Río Chubut S.A., representa a la Argentina.

Uno de los varios representantes de Australia es Michael Blake, Gerente de Marketing de la firma Elders, y nacido en Río Gallegos. Es interesante mencionar que el pasado 19/10 participó de la Jornada Lanera de Trelew, Chubut, donde también estuvo presente el Ing. Roberto Cardellino, consultor ovino y lanero privado que representa al Uruguay en el mismo Grupo de Trabajo. Alli el total de 25 miembros se han dedicado a unificar criterios y buscando consenso entre diversos países, tomando en cuenta las normas ya en uso por las entidades y organismos vinculados al tema.


La situación en la Argentina
La mayoría de los productos agropecuarios certificados orgánicos son alimentos, lo que incluye a los corderos.

Sin embargo, en el caso de la lana se ha visto la conveniencia de hacer extensiva dicha certificación a la producción de tops de lana peinada, para que los beneficios no fueran sólo para lana sucia que se exporta a procesadores extranjeros.

Lo que se busca ahora es que también pueda exportarse lana orgánica procesada, dando así un doble valor agregado.

Para entender la importancia de esto: la última estadística de exportación de lanas publicada por la FLA Federación Lanera Argentina a fines de septiembre, indica que 50,48 % de las lanas de nuestro país se exportan peinadas, 25% sólo lavadas, y 14,52% sucias, es decir sin procesar. Por otra parte, la legislación aduanera dispone que las lanas sucias certificadas orgánicas, en lugar del 10% aporten sólo 5% de retenciones como el resto de las lanas procesadas, reconociendo igual que la Ley Ovina 25.422, su valor agregado mediante su certificación orgánica.

A partir de comienzos de junio pasado tuvieron lugar en Trelew varias reuniones del Comité Asesor para la Producción Orgánica, donde participan SENASA, el IRAM Instituto Argentino para Racionalización de Materiales, el INTI, los laboratorios laneros de INTA en Rawson y en Bariloche, la FLA Federación Lanera Argentina, la Coordinación Nacional del PROLANA y autoridades agropecuarias de las provincias patagónicas, así como diversos certificadores privados. Por los productores estuvieron presentes representantes de la Asociación Argentina de Criadores de Merino, de la Federación de Sociedades Rurales del Chubut, de varios grupos ganaderos de la provincia del Chubut, de varias Universidades patagónicas y de la U.T.N.
Inicialmente se trataron los antecedentes nacionales e internacionales, los criterios para la aceptación de insumos, los puntos críticos del proceso a ser controlados, la definición de parámetros de control y registros, las condiciones de envasado, rotulado y su trazabilidad.

El Informe de SENASA a diciembre 2006 menciona que certifican orgánico un total de 49 establecimientos con 550.620 ovinos.

En 2002 se exportaron 162 toneladas de lana ovina sucia certificada orgánica, y en 2006 llegaron a 604.764 kilos.

En 2005 se comenzó a trabajar con ayuda del INTI Textiles, en un borrador de normas que incluyen la certificación orgánica de los tops (lana peinada).

En la Argentina los productos orgánicos deben cumplir con las normas establecidas por la Ley 25.127/00 y sus decretos reglamentarios 97 / 01 y 206 / 01.

En la Comunidad Europea en cambio, la norma orgánica CEE 2092/91 sólo abarca alimentos, pero no la lana, que por el momento está cubierta por las normas de etiquetado ECOTEX, y en los Estados Unidos se aplica el NOP National Organics Programme.

El borrador inicial arriba mencionado de fecha 18/05/07, incluye consideraciones sobre los alcances de la norma, y se vincula al proceso textil con el cumplimiento de un sistema de gestión ambiental que busca minimizar la contaminación y reducir al máximo el impacto ambiental de los procesos.

Con respecto a los residuos dispone que se garantice un efectivo saneamiento de los efluentes, incluyendo análisis y monitoreos periódicos.
Las líneas de producción orgánica deberán estar adecuadamente separadas de otras de producción convencional. Todos los insumos deberán estar aprobados por la autoridad de aplicación, que publicará los respectivos listados.

Luego incluye una detallada lista de definiciones y de los procesos a partir de la lana sucia: ingreso a depósito, clasificación, apertura, homogeneización, lavado, secado, ensimaje, cardado, peinado, bobinado y embalaje en fardos, rotulado y mecanismos de control (criterios para la inspección de plantas, registros, etc.).

Los productos finales son el top de lana peinada, y los principales sub-productos la puncha o blousse, y la suintina y lanolina.

Agregan anexos como los insumos permitidos y los prohibidos, e indicaciones de los parámetros y límites máximos de detección.

Las normas extranjeras consultadas incluyen GOTS, IFOAM, SKAL, KRAV y OEKOTEX. El borrador incluye también una recopilación de las normas existentes a partir de 2000 para establecimientos de producción ovina.

En la reunión del 14/08/07 se volvió a reunir en la Sociedad Rural del Valle del Chubut en Trelew el Comité asesor, donde SENASA presentó el nuevo borrador de la Norma Marco para el Procesamiento de Productos Textiles Orgánicos Ecológicos/Biológicos, fechada el 31/07/07.

A comienzos de octubre se realizó una nueva reunión, donde ya se han definido los temas como para que la Norma pase a los carriles legales y pueda ser puesta en vigencia sin más demora, atendiendo a las demandas positivas del mercado.